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JLC Master Grande Tradition Tourbillon Céleste

Renace la estrella

Jaeger-LeCoultre rescata una de sus mejores piezas de archivo y la hace aún más interesante, demostrando que sí es posible revelar nuevas sensaciones cuando tienes la incuestionable experticia de la grande maison. Este es un instrumento de medición basado en la sabiduría antigua, pero con la visión de un hombre que sólo tiene ojos para el futuro.

Por Etxenara Mendicoa

En las tres oportunidades en que el Master Grande Tradition Tourbillon Céleste entró en la mesa de novedades, las diferencias han merecido abrir nuevo capítulo. El original de 2010 aún tenía esa aura de pieza experimental con bases clásicas, mientras que el lanzamiento de 2015 con la complicación de repetición de minutos resultaba más voluminoso, con aires de magnitud de oro rosa. La esencia es la misma, pero este año las luces que salen de la esfera convierten al reloj en una pieza con nueva caja, nuevo mecanismo 946, nueva cara y dos personalidades muy distintas.

 

La noticia esperó a ser develada en el marco de una fiesta fastuosa: El Festival Internacional de Cine de Venecia en su 76 aniversario. Rodeados de estrellas del séptimo arte, los rostros y los nombres que hacen historia en el cine, Jaeger-LeCoultre hizo un tiempo aparte para presentar, con bombos y platillos, a su Master Grande Tradition Tourbillon Céleste.

Jaeger- LeCoultre es cualquier cosa menos una manufactura advenediza. Nunca se han permitido quedarse sentados sobre su tradición de ya casi dos siglos, sino que se mantienen en el tope de las casas relojeras con innovaciones de micromecánica y una visión de mercado que cubre todas las aristas.

Es cierto que no sólo tiene una enorme fortaleza en hacer sus propios mecanismos y llevarlos a cabo con impecable maestría, sino que han descubierto que las complicaciones astrales son un buen nicho donde pueden trabajar su maestría relojera y convertirse en referencia.

Es una categoría demasiado sofisticada, tal vez, pero también menos competida. Antes eran una rareza que se reservaban relojeros particulares o marcas de autor, pero Jaeger-LeCoultre comenzó a demarcar la diferencia y a hacer su propio discurso. Una pieza, luego otra, hasta hacer un espacio en su catálogo con bastante material temático.

El Master Grande Tradition Tourbillon Céleste nació oficialmente en 2010. Fue muy aplaudida esta suma al portafolio de alta gama de la marca, por lo que presentaron la segunda versión cinco años después, en 2015. Apenas esperaron a este año para mencionarlo nuevamente, ¿qué trae de especial el Céleste para que merezca tanta renovación?

Aunque se mantienen la mayoría de sus funciones como el calendario, la hora civil de 24 horas, los meses y la bóveda celeste, lo que emergió desde los laboratorios de Jager-LeCoultre en el Valle de Joux fue una pieza que no sólo afina un detalle y otro, sino que saca al modelo Céleste del paño de coleccionistas clásicos a instrumentos con inspiraciones vanguardistas.

Para aquellos que empiezan a conocer este modelo, les invito a comenzar por lo más evidente.

Tourbillon volante orbital

El Master Grande Tradition Tourbillon Céleste fue concebido desde el 2010 con un tourbillon volante orbital, que como su nombre ya sugiere completa una vuelta alrededor del dial a lo largo de 23 horas, 56 minutos y 4 segundos. Es válido hacerse preguntas en este punto.

¿Por qué esta medida tan inusual?

Se trata de la hora sideral, eso es calculado desde la tierra hasta la estrella más distante y no tomando como referencia el sol, como se hace habitualmente.

La convención mundial de calcular el día en 24 horas corresponde al tiempo de rotación del planeta Tierra con respecto al Sol, porque nuestra referencia con los astros son en principio la base para cualquier cálculo del tiempo. La hora sideral sólo tiene una diferencia que no llega a 4 minutos de la hora solar común y corriente, pero tener esta doble perspectiva en la muñeca es un recordatorio casi filosófico.

El lujo se trata de permitirse curiosidades e inspiraciones, que se alejen de lo más básico y rutinario, y nos acerquen a otro plano. Otra función, de la misma naturaleza cósmica, puede ser la indicación de oro que está detrás del tourbillon, que nos permite conocer la ubicación de nuestro planeta con respecto al calendario zodiacal que rodea al dial, con los índices en símbolos, como corresponde.

Este es un reloj pensado para portadores que no se quedan en la utilidad de un reloj, sino que valoran un instrumento de medición basado en sabiduría ancestral, la forma en la que antiguas y, quizás, prematuras civilizaciones organizaban sus actividades primarias y sus vidas colectivas en base a sagradas normas de la naturaleza como las mareas, por ejemplo, o los ciclos de fertilidad.

Los tiempos han cambiado tanto, hemos desarrollado avances científicos y tecnologías especiales para tener control sobre esas materias. Sin embargo, esta pieza nos lleva a reflexionar: en tiempos donde nos llueven advertencias acerca del cambio climático, el desbalance producto de nuestra propia intervención energética y hasta los preocupantes desvaríos sociales y políticos, ¿realmente ha habido algún progreso real de la humanidad o valdría la pena volver a los conocimientos ancestrales?

Un sueño del futuro

Si revisamos los modelos anteriores nos damos cuenta de que, en 2015, este reloj se presentó mucho más ostentoso, más voluminoso y su estética más recargada. Lo valioso era ver el conjunto completo, mucho contraste entre el oro rosa, el anillo periférico del calendario en blanco y el centro del dial en azul con las constelaciones y el nombre de cada una.

Tenía una complicación extra de repetición de minutos y mantenía el mismo calibre 945 manufacturado en casa. Era todo lo que se podía soñar de un coleccionable entonces, pero muchos advirtieron que era un reloj demasiado aspiracional, inalcanzable.

El reloj que nos trae la grande maison este año, en cambio, es una pieza muy optimista en toda su esencia. Lo primero que podemos ver es que sus líneas se depuran, la caja vuelve al oro blanco del modelo original de 2010, pero la hereda de un reloj mucho más reciente (el Master Grande Tradition Gyrotourbillon Westminster Perpétuel lanzado en enero pasado) con la idea de modernizar a la familia Master.

Se reduce apenas un poco, ahora su diámetro es de 43 milímetros y sus ornamentos se centran en detalles armoniosos entre los pulidos y los micro arenados de los detalles, como un juego de luces. Todo está en su lugar, pero parece diferente con la consigna “menos es más”.

Desaparece el pulsador par el repetidor de minutos y eso ya quita bastante carga estética, pero además han concentrado los tonos en la bóveda celeste y el foco visual está en el tourbillon orbital y las constelaciones, que se proyectaron en otra dimensión al apagarse las luces y ¡voilá!

Comienzan a flotar las conexiones estelares y los símbolos zodiacales. Es la nueva aplicación de SuperLumiNova que, parece un detalle inocuo, pero que ya hemos visto a otras marcas hacer efectos asombrosos sobre modelos clásicos que antes parecían impenetrables.

Y esa precisamente parece ser la nueva lectura del público coleccionista para Jaeger-LeCoultre. No abandonar la portabilidad, el uso posible y el disfrute real de las piezas de más alta gama. Reinterpretar un modelo, como el Master Grande Tradition Tourbillon Céleste y convertirlo ¿por qué no? en una reconciliación con el futuro, en un viaje que nos lleve de vuelta al origen, a una senda cósmica que antes pensábamos perdida.

Master Grande Tradition Tourbillon Céleste

(2010)

Caja: oro blanco, 44 mm

Calibre 945: 527 partes, 28.800 vph, 40 horas de reserva de marcha

Funciones: calendario perpetuo, calendario zodiacal, horas y minutos, hora civil de 24 horas, tourbillon volante orbital, bóveda celeste.

Edición Limitada: 75 piezas

2015

Caja: oro rosa, 45 mm

Calibre 945: 527 partes, 28.800 vph, 40 horas de reserva de marcha

Funciones: calendario perpetuo, calendario zodiacal, horas y minutos, hora civil de 24 horas, tourbillon volante orbital, bóveda celeste y repetidor de minutos.

Edición: bajo pedido

2019

Caja: oro blanco, 43 mm

Calibre 946: 334 partes, 21,000 vph, 45 horas de reserva de marcha

Funciones: Horas y minutos, hora civil de 24 horas, tourbillon volante orbital, calendario zodiacal y bóveda celeste con aplicación de SuperLumiNova.

Edición limitada: 28 piezas

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