12 historias que quizá no sabía sobre Patek Philippe

     

    Un motivo para ser coleccionista es tener algo que contar sobre nuestro reloj

     

    Hay cosas que se hacen más por contarlas que por vivirlas. Pues eso, con los relojes pasa algo parecido. Aquí les presentamos doce historias sobre Patek Phlippe, la marca reina del mundo del coleccionismo relojero.

    De manufactura propia

     

    Desde 1839 hasta 1910, la marca suiza no fabricó la mayoría de sus relojes. Fue pocos años después de la muerte de los cofundadores, cuando se encargaron de la fabricación de todas sus piezas. Eso sí, los relojes más complicados y de mayor calidad anteriores a 1910 sí que eran producidos en su fábrica.

    El reloj de John Lennon

    Dos meses antes de ser asesinado, John Lennon posaba feliz frente a la cámara de Yoko Ono con el regalo que ella misma le acababa de dar: el Patek Philippe Perpetual Calendar Chronograph. Fue en su 40 cumpleaños. Este modelo se convirtió en un objeto de deseo por ser probablemente el último que estrenó el ex Beatle.

    Los Stern: Negocio de Familia

    Son los propietarios desde 1932, cuando Charles y Jean Stern compraron acciones de la empresa. Actualmente, es la última manufactura independiente de Ginebra en manos de una sola familia. Está dirigida por Thierry Stern, la tercera generación de los Stern también ha sido fundamental para el posicionamiento en el mercado internacional.

    La Reina Victoria: el salto a la fama de Patek

    La Gran Exposición de Londres de 1851 fue un evento clave en la historia de la marca. Sus fundadores llevaron una muestra de sus relojes y consiguieron dos clientes bastantes particulares: la reina Victoria de Inglaterra y su esposo, el príncipe Alberto. Compraron dos piezas: un cronómetro de oro para él y un reloj de esmalte azul para ella. La pieza fue hecha en oro amarillo y adornada con diamantes, pero lo que realmente lo hizo especial fue su nuevo sistema de cuerda sin llave.

    El Calendario Perpetuo: maestro de las complicaciones

    El calendario perpetuo es una de las complicaciones más relevantes de la Alta Relojería. Patek Phillipe realizó el reloj de pulsera con calendario perpetuo en el año 1925, transformando un reloj colgante para dama. Incorporaba un mecanismo de 12” ,ofrecía también indicación de fases lunares. El reloj tenía una caja muy pequeña de tan solo 30 mm.

    Noviembre 2014: una subasta increíble

    El Escenario fue Sotheby’s, en Ginebra; el 11 de noviembre de 2014. Ese día Patek rompió el record de subastas de relojes hasta ahora. Se trató de la pieza ‘The Henry Graves Supercomplication”, realizada en 1932. Lo tasaban en 15 millones de dólares, pero el precio final fue de más de 24 millones de dólares.

    Clientes famosos

    Entre las personalidades que han poseído relojes de la manufactura tenemos a grandes nombres de la historia como los científicos como Albert Einstein y Marie Curie; los escritores Charlote Bronte y León Tolstoi, los compositores Tchaikovsky y Richard Wagner. Otros clientes importantes de Patek Philippe fueron el Papa Pío IX, políticos como Vladimir Putin o el rey Juan Carlos I de España.

    El Supercomplication y la carrera por los récords

    En 1936 entregaron el reloj Graves, con 24 complicaciones, hoy Vacheron Constantin tiene uno más complicado y Breguet tiene uno más costoso, pero ninguno tiene la historia del Supercomplication de Graves. La misma familia Stern ha tenido que pujar en las subastas para traerlo de vuelta la maison.

    La nueva conquista

    Patek Philippe creo el Calibre 89 para celebrar su 150 aniversario en 1989. Tiene 33 complicaciones y su fabricación tomó nueve años. Su diseño original está basado en el Supercomplication de Graves, pero integrando aún mayor maestría relojera.

    El genio Genta

    Genta, que ya había trabajado con Patek Philippe el modelo Golden Ellipse, recibió una nueva tarea de la manufactura. Las crónicas aseguran que estaba sentado en el Hotel Porthole cuando encontró su inspiración para el Nautilus, el reloj que abriría un nuevo capítulo en el catálogo de aciertos de Patek Philippe.

    Un verdadero héroe

    El fundador de Patek Philippe fue un soldado rebelde polaco, que se vio forzado a emigrar Francia y posteriormente a Suiza. Aprendió del oficio relojero por la familia de su esposa. Así pasó del regimiento de fusileros a que el mismo Papa Pio IX lo nombrara conde, debido a sus notables esfuerzos como católico y activista político en apoyo a los refugiados polacos.

    Los archivadores

    Los Stern han demostrado una vocación historiadora como pocas y comenzaron una empresa que nunca pensaron que tomaría tal tamaño: el Museo Patek Philippe es hoy el museo relojero más grande y más completo del mundo. No sólo han logrado registrar más de 3000 piezas desde sus más primitivos orígenes en el siglo XVI, sino que tienen la exposición más completa de relojes desde el siglo XVI hasta la actualidad.

    Registros meticulosos

    Además del certificado de origen, la manufactura emite otro documento llamado Extracto de los Archivos, en esos archivos figuran todas y cada una de las piezas vendidas nada menos que desde 1839 y este documento debe ser guardado por el dueño del reloj con sumo cuidado, pues su política es jamás emitir un duplicado.

    La cruz de Calatrava

    es uno de los símbolos de orden caballeresca más emblemáticos y antiguos de Europa. Fue Jean Adrien Philippe quien adoptara esta imagen como isotipo de la marca. Según palabras de la misma marca, el patriarca relojero la eligió porque esta cruz se ha mantenido estéticamente intacta a lo largo de los siglos, sin ceder a modas pasajeras.

     

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