Ariel Coriat y las microbrands: la rebelión que reescribe la relojería

    Por: Etxenara Mendicoa

    Durante casi cuarenta años, Ariel Coriat ha visto pasar por sus manos maquinarias, esferas y firmas que hoy son leyenda gracias a Joyería Daoro. Pero en lugar de instalarse en la nostalgia del relojero clásico, ha hecho justo lo contrario: apostar por lo desconocido.

    Con Wrist Rebels, su nueva comunidad dedicada exclusivamente a microbrands, Coriat se ha convertido en el termómetro de un movimiento que ya no es una curiosidad de nicho, sino la conversación más incómoda —y más honesta— que la industria relojera lleva años evitando. Hablamos con él sobre precio, valor, diseño y qué necesita un reloj para ganarse un hueco entre los rebeldes.

    On Time: ¿Qué tiene que tener un reloj para que tú, personalmente, pienses “esto merece estar en Wrist Rebels“?

     Ariel Coriat: En WR una de nuestras bases es trabajar solo con microbrands y marcas independientes, así que lo primero y no negociable es que no pertenezcan a ningún gran grupo. A partir de ahí entra en juego una lista de exigencias: calidad de producto, buen movimiento —en su mayoría automáticos—, cristal de zafiro en todos los casos, un diseño con personalidad propia y un precio que se mueva entre los 500 y los 3.000 dólares. Si cumple eso, ya tiene mi atención.

    OT: Las microbrands han pasado de ser prácticamente desconocidas para el gran público a convertirse en uno de los fenómenos más interesantes de la relojería. ¿Estamos ante una moda o ante un cambio estructural de la industria?

    A.C.: No es una moda. Cada día nacen marcas nuevas y en el horizonte hay cientos más esperando su turno. Lo bonito de este segmento es la libertad: pueden permitirse ser originales con los diseños, con las esferas, con todo. Hay oferta para cualquier público, especialmente para el más joven, que busca modelos atrevidos y precios accesibles, además de la posibilidad de personalizar el reloj con facilidad. Para el resto de la industria, en cambio, la preocupación es real: el precio del franco suizo y del oro no dejan de subir, y muchas firmas tradicionales se están volviendo casi inalcanzables. Aun así, esas casas seguirán teniendo mucho éxito, porque su clientela sigue siendo exigente y fiel.

    OT: ¿Crees que hoy un reloj de 1.000, 2.000 o 3.000 euros puede llegar a sorprender a un coleccionista más que uno de 20.000? ¿Qué nos dice eso sobre la relación actual entre precio y valor en relojería?

     A.C.: Ya lo estamos viviendo. Muchos de nuestros coleccionistas se han animado a comprar relojes en ese rango de precio precisamente por lo diferente de sus diseños y por la calidad que perciben al tenerlos en la muñeca. También se animan a regalarlos cuando las firmas tradicionales ya se les han ido de presupuesto.

     OT: Si un coleccionista tiene delante un reloj de una marca que no conoce, ¿qué cinco aspectos debería analizar antes de decidir si merece entrar en su colección?

    A.C.:

    1. Calidad real, no solo calidad de ficha técnica. No basta con que la hoja de especificaciones lo diga todo; hay que sentirlo en la mano y notar el nivel del producto.
    2. La esfera. Que sea diferente, con acabados y colores que aporten algo nuevo.
    3. El movimiento. Preferiblemente automático.
    4. La presentación. Aunque sea un reloj de precio accesible, una buena presentación se nota y suma muchísimo.
    5. Que alguien de confianza lo recomiende. No voy a recomendarte algo que sé que no cumple con los estándares de calidad que quiero para mí.

    OT: Hagamos un ejercicio de imaginación: si mañana desaparecieran las grandes marcas y solo pudieras quedarte con cinco relojes o marcas independientes, ¿qué buscarías en ellas y qué tendría que tener un reloj para sobrevivir en tu colección?

     A.C.: Siempre he comprado relojes que me gustan para usarlos y disfrutarlos, nunca pensando en si se van a revalorizar. En el caso de las microbrands, ya hay varias que están en un nicho de alto respeto, tanto por su trayectoria como por su calidad de respuesta en el servicio. Creo que esos aspectos son fundamentales.


     “No voy a recomendarte algo que sé que no cumple  con los estándares de calidad que quiero para mi”

    — Ariel Coriat

     


     

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